El movimiento se demuestra actuando
 – Ejemplos de emprendedores sociales

Emprendedores sociales. Cuando oímos o leemos esos términos normalmente pensamos en esas personas que dedican todos sus esfuerzos a poner en marcha proyectos para ayudar a los demás. Pero reparamos menos en lo que significa social. En cómo surgen emprendedores en muchas de esas facetas que nos caracterizan a los humanos. Seres sociales, diversos, cambiantes.

Por ejemplo, en la enfermedad.

Lola Manterola llevaba una vida normal. Con el estrés que todos podemos sentir por el trabajo. En su caso analista financiera. Hasta que un día, el diagnóstico de un raro tipo de cáncer en la sangre cambió todo. Desde ese momento, el objetivo fue encontrar el mejor tratamiento posible. Gracias a una terapia experimental, Manterola logró sobrevivir. Entonces descubrió la importancia de la investigación. Y decidió hacer algo. 

Creó la Fundación de Investigación CRIS contra el cáncer. Una organización dedicada al fomento y desarrollo de nuevos estudios para combatir la enfermedad. Su objetivo es dotar a la comunidad científica española de los medios necesarios para realizar esas investigaciones. Porque como ellos mismos describen “invertir en cáncer es invertir en vida”.

La educación es otro de los factores clave de nuestra existencia.

Y desde muy pronto. No solo entendida como el aprendizaje de cifras y fechas. También como la forma en la que empezamos relacionarnos. Es este enfoque de la educación donde incide Ciudad Diwo. Se trata del proyecto de Javier Bronchalo, un innovador social que ha centrado su actividad en la educación. Ciudad Diwo es un campamento de dos semanas en el que los menores toman todas las decisiones de manera democrática.
Educadores y artistas acompañan a los niños para que estos compartan sus procesos creativos con los demás. La idea es que los pequeños comprueben que sus ideas importan y que sus elecciones son respetadas a la hora de desarrollar el campamento. De esta manera se potencia la autonomía y la capacidad de negociación.



Pero si hay algo que nos caracteriza es la solidaridad.

Mucho más en estos tiempos. La situación de los refugiados ha puesto a prueba la imaginación y la capacidad de emprendedores sociales de todo el mundo. Como el sirio Ahmad Edilbi. Antes del estallido de la guerra, Edilbi trabajaba en marketing digital. De pronto, de la noche a la mañana, tuvo que huir con su familia. Y como él, otros seis millones de compatriotas.
Por eso, Edilbi creó Dubarah. Dubarah es una red social que busca poner en contacto a la diáspora siria. Conectar a todos los exiliados que actualmente viven en 32 países distintos. Para que entre ellos se ayuden. Para encontrar a familiares, solucionar problemas de residencia y petición de asilo en las naciones de acogida y también para promover acciones de reconstrucción en Siria. Como otros de los responsable de Dubarah declara, “para volver más fuertes que antes”.
Para volver más fuertes cuando estalle la paz.

Es por lo que trabaja la doctora Alaa Murabit, una libanesa radicada en Canadá. Su propuesta no pude ser más rompedora.

Se trata de dar voz a uno de los colectivos más castigados por las guerras: las mujeres. Madres, esposas e hijas de personas que cuando salen de casa nunca saben si volverán. Murabit pretende que las mujeres se sienten en las negociaciones de paz y tengan voz en la toma de decisiones. 

Con este impulso, el del sufrimiento y el valor de las mujeres que sufren las guerras, Murabit está convencida de que los conflictos armados acabarán mucho más rápido. Para ello ha creado The Voice of Libian Women, para comenzar por su propio país. El objetivo es incluir a las mujeres libias en la resolución de la guerra en este país del Magreb.
Afortunadamente, el ser humano en muchos lugares del mundo tiene preocupaciones más mundanas.

Pero los emprendedores sociales también imaginan intervenciones incluso en esas inquietudes que pueden considerarse menores.

Es el caso del Parkrun.

Seguro que los has visto. Grupos de corredores que se reúnen en los parques para realizar juntos sus rutinas de ejercicios y carrera. La idea viene del surafricano afincado en Londres Paul Sinton-Hewitt. 

A partir de su propia experiencia como corredor y de los beneficios que le reporta, decidió extender su experiencia. En 2004 comenzó a reunirse con otras personas para compartir carreras, debatir técnicas, comentar mejoras o ejercicios nuevos. De fondo subyace el objetivo de mejorar la salud pública en las ciudades, donde muchas personas no tienen tiempo o motivación para hacer ejercicio. Salir en grupo, todos los sábados a la misma hora, convierte el hecho de hacer ejercicio en una especie de acto social. En la actualidad existen más de 4.000 grupos de parkrun en todo el mundo que reúnen a más de un millón de corredores.

Hay muchos ejemplos más, y e 8 de febrero en Elche podrás conocerlos en #AquaeTalentHub. O que te conozcan si tienes tu propio proyecto. Te esperamos.

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